En cualquier conservatorio

por | 21/01/2020 | Opinión

No hace mucho que hemos vivido una nueva polémica en las redes (una de tantas) debida esta vez a los comentarios realizados por un concursante del programa Operación Triunfo, emitido por Televisión Española. El individuo en cuestión aseguraba que “esto que estamos haciendo aquí, en esta academia, le da mil vueltas a cualquier conservatorio”.

Lo cierto es que este sujeto puede decir tal barbaridad sin avergonzarse porque no sabe (como tampoco lo sabe el común de los mortales) lo que pasa entre las paredes de un conservatorio cualquiera. Cuatro cursos de enseñanzas elementales (al primero de los cuales se accede con ocho años de edad), otros seis de enseñanzas profesionales (el alumno que llega hasta aquí lleva diez años en la música y su título no tiene equivalencia en nuestro sistema educativo, lo que es como decir que no vale nada); y después, y solo después de superar una prueba de acceso en la que debe demostrar conocimientos de interpretación, análisis y lectura a vista, puede completar los últimos cuatro cursos de carrera, el grado superior, cuya superación implica la obtención de un título equivalente al de un graduado universitario. Ah, y un último detalle: las enseñanzas elementales y por lo general también las profesionales se cursan paralelamente a las enseñanzas obligatorias generales (educación primaria y secundaria). Catorce años de una formación intensa que, como sucede también en muchas otras disciplinas, no terminan al finalizar la carrera. El músico, el verdadero músico, nunca deja de aprender.

No debemos extrañarnos, pues, de que una persona sin la más mínima idea de lo que pasa en un conservatorio, de las horas de trabajo y esfuerzo a las que se enfrenta cualquier persona que decide dedicarse a la música, se sienta en condiciones de decir lo que dice sin darse cuenta del patinazo. Pero no nos engañemos, la culpa no es suya del todo. Sus comentarios son el resultado de una degradación paulatina de la educación (y no solo la musical) y del lugar que ocupa la cultura, por emplear esa palabra tan delicada, en nuestro panorama político. Tampoco los medios ayudan, porque cualquier presencia de la mal llamada música clásica en la televisión es testimonial y el consumo masivo de música se centra en productos construidos sobre bases armónicas, rítmicas y melódicas totalmente elementales. Y quizá los profesionales tengamos que detenernos a reflexionar sobre nuestra responsabilidad en todo este asunto, porque también nosotros cargamos con la culpa de estas cosas. Hace unos días una alumna me preguntó cómo era posible que no me gustara Operación Triunfo. Su pregunta me impactó tanto que no supe cómo responder, pero sí me sirvió para cuestionarme algunas cosas: si un estudiante de un conservatorio de danza tiene como referente musical a la última generación de triunfitos probablemente es porque algo estamos haciendo mal desde la enseñanza misma de las artes.

En la jerga del internauta la expresión “alimentar al troll” hace referencia al hecho de entrar al trapo ante una provocación, y darle a todo este asunto de las declaraciones más importancia de la que tiene sería precisamente eso, hacerle demasiado aprecio a Operación Triunfo y sus productos. Pero, mientras nos ofrezcan la oportunidad de plantearnos ciertas inquietudes, quizá estas producciones de telebasura no sean inútiles del todo: mientras haya desconocimiento e ignorancia yo seguiré teniendo entre manos una tarea fundamental, una misión que consiste en trabajar para formar artistas comprometidos, inteligentes y honestos; lo haré sin cámaras, sin focos y sin miles de espectadores observándome; lo haré con mis compañeros músicos y profesores, que ponen todos los días su trabajo y su experiencia al servicio de alumnos que no siempre saben apreciarlo pero en los que, al final, siempre acaba quedando algo de nosotros; lo haré en el aula de cualquier conservatorio.

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Álvaro Menéndez Granda

Soy pianista y profesor de conservatorio en la Comunidad de Madrid.  Tras haber escrito durante algunos años en diferentes medios especializados he creado ESPACIOAREZZO, un blog en el que publico crítica, artículos de opinión y monografías, además de breves textos en clave de ensayo. Soy también productor audiovisual y técnico de sonido. En 2019 se estrenó mi primer largometraje documental y estoy en fase de producir el segundo.  Compagino mi trabajo en la docencia con la crítica y el mundo audiovisual.

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