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En el centenario del estreno de la Fantasía Bætica de Manuel de Falla

por | 27/05/2020 | Dossier

El pasado 8 de febrero de 2020 se conmemoró el centenario del estreno de la Fantasía Bætica del compositor Manuel de Falla (1876-1946). Se trata de una de las obras más dramáticas, originales e innovadoras de la literatura pianística española del siglo XX, en la que se perciben y evocan elementos de la música popular andaluza.

Antecedentes y origen de la obra

Para entender su génesis es necesario remontarse a 1919, cuando el director de orquesta suizo Ernest Ansermet (1883-1969) advierte a Manuel de Falla de la difícil situación económica que atraviesa Igor Stravinsky (1882-1971) —residente en aquellos momentos en Ginebra— tras el fin de la Primera Guerra Mundial. Falla comunica esta noticia al pianista polaco Arthur Rubinstein (1887-1982)  que se encontraba de gira por España y decide ayudar al compositor, encargándole una obra cuya retribución le permitiría mejorar su economía. Stravinsky acepta y escribe Piano rag-music, estrenada por José Iturbi (1895-1980) el 6 de noviembre de 1919 en Lausana (Suiza). En esta pieza de corta duración —apenas supera los cuatro minutos— se pueden apreciar elementos ligados al ragtime que dan un cierto carácter improvisado a la música y demuestran su gran interés por ahondar en diferentes estilos y estéticas.

Rubinstein, que mantiene una buena relación con Falla, le propone igualmente la realización de una obra. El autor gaditano accede encantado y compone la Fantasía Bætica,  terminada en 1919 y dedicada al pianista polaco —aún de gira por España— cuyo propósito inicial es estrenarla en el Palau de la Música Catalana, pero lo pospone debido al escaso tiempo del que había dispuesto para su estudio. Finalmente, Rubinstein interpreta la Fantasía por primera vez en el hotel Ritz-Carlton de Nueva York, el 8 de febrero de 1920, en un concierto organizado por la Sociedad de amigos de la música de Nueva York. El programa incluía, además, la suite para pianode El amor brujo de Falla, la Sonata en la mayor nº 2 Op. 21 de Karol Szymanowski (1882-1937), Movements perpétuels de Francis Poulenc (1899-1963), los Valses nobles et sentimentales de Maurice Ravel (1875-1937) y la transcripción para piano del Pájaro de fuego de  Igor Stravinsky. Sin duda un recital con obras de gran actualidad para la época, compuestas entre 1909 y 1919.

La Fantasía Bætica como punto de inflexión estético

Un año especialmente duro para Falla en el ámbito personal fue 1919 debido al fallecimiento de sus padres en el corto plazo de dos meses. Tras abandonar París cinco años antes como consecuencia del inicio de la Gran Guerra, trasladó su residencia habitual a la capital española.

Estéticamente, la Fantasía Bætica supone el fin de su etapa andalucista, que tiene como principal aspiración universalizar aspectos de la música española enraizados en el folclore andaluz. En este período escribe obras tan importantes como El amor brujo (1915), Noches en los jardines de España (1916) y El sombrero de tres picos (1919).

Es preciso retroceder una década en su catálogo hasta encontrar una composición para piano anterior a la Fantasía. Las Pièces espagnoles, iniciadas en Madrid en 1906 y terminadas en París en 1909 poseen una gran influencia de quien fuera su maestro durante sus estudios en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, Felipe Pedrell (1841-1922) profesor a su vez de Isaac Albéniz (1860-1909) y Enrique Granados (1867-1916). No obstante, Falla no abandonó este instrumento por completo, que continuó presente en la citada Noches en los jardines de España, inicialmente titulada Nocturnos y renombrada Impresiones sinfónicas.

A partir de 1919 el maestro dejó de lado la inspiración andaluza para aproximarse a una estética ligada al neoclasicismo en la que el misticismo, la religiosidad y el humanismo iban teniendo cada vez mayor peso, especialmente en Atlántida, cantata que no pudo terminar a causa de su muerte en Alta Gracia (Argentina) en 1946. Es su discípulo Ernesto Halftter (1906-1989) quien completa la primera versión, que se estrena en 1961 en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. 

Influencia del folclore andaluz.

El pianista y musicólogo Antonio Iglesias en su libro “Manuel de Falla; Su obra para piano y Noches en los jardines de España”, con respecto a la estilística y las influencias que se pueden encontrar en la Fantasía Bætica, escribe lo siguiente:

“Personalmente, estimo que ni le sobra ni le falta nada, y que esta genial composición es quizá la más importante de toda la literatura pianística española. Obra andaluza apoyada en la guitarra, trata a maravilla el “cante jondo” es vibrante unas veces, apasionado en otras romántica por excelencia y el piano está magistralmente tratado, extrayendo de sus medios expresivos, inagotables y novísimos efectos en los que el equilibrio de la forma les imprime la más fuerte cohesión…”

En primer lugar, Iglesias hace mención a la extensión de la pieza. El hecho de que en los años posteriores apenas fuese interpretada hizo pensar al propio compositor que su duración quizá fuera excesiva. No podemos olvidar que la mayor parte de las obras para piano del repertorio español hasta ese momento por lo general no superaban los 7 minutos, por ejemplo la mayoría de las que conforman Iberia de Albéniz. La Fantasía Bætica rebasa ampliamente esta media alcanzando aproximadamente 14 minutos. Sin embargo, es plausible pensar que la dificultad, la complejidad y la novedad de la escritura pianística fueran la verdadera razón por la cual muchos pianistas de su época no se atrevieron a incluirla en sus programas.

Desde el punto de vista estilístico, Iglesias alude a los elementos e influencias que recoge la Fantasía. En primer lugar, cita la ya mencionada inspiración andaluza como algo todavía fundamental en su música. Ernesto Halffter, comenta que es sin duda “el homenaje más bello a Andalucía, donde se resume y estiliza toda la sustancia del canto andaluz”. El propio término Bætica remite al nombre que desde la antigua Roma se utilizaba para designar a la región de España que hoy denominamos Andalucía. 

En una carta a José María Gálvez (maestro de capilla de la Catedral de Cádiz),  el  compositor describe así sus ideas musicales:

Es la única pieza escrita por mí con intenciones puramente pianísticas en lo que a su técnica instrumental se refiere. Otra cosa: el título de Bætica no tiene ninguna especificación especialmente sevillana. Con él sólo he pretendido rendir homenaje a nuestra raza latino-andaluza”.

Un segundo aspecto que es preciso destacar es la imitación de la sonoridad de la guitarra española, instrumento fundamental en el flamenco y la música popular que desde el comienzo  de la partitura se evoca a través del sonido típico del rasgueo. En palabras del propio autor extraídas de sus “Escritos sobre música y músicos”:Los efectos armónicos que inconscientemente producen nuestros guitarristas, representan una de las maravillas del arte natural […]  rasgueando las cuerdas sólo acordes pueden producirse. Acordes bárbaros, dirán muchos. Revelación maravillosa de posibilidades sonoras jamás sospechadas, afirmamos nosotros”.

Por último hay que citar los ecos del cante jondo. No olvidemos que Falla sentía devoción por esta expresión artística y así lo demostró al apoyar junto a Federico García Lorca la celebración del Primer concurso de cante jondo de Granada en 1922.

En los citados “Escritos sobre música y músicos”, el maestro destaca entre las principales características de este cante primitivo, el enarmonismo como medio de modulación, el empleo de un ámbito melódico que rara vez traspasa los límites de la sexta, el uso reiterado y hasta obsesivo de una misma nota acompañada de una apoyatura superior e inferior, o los giros melódicos empleados en determinados momentos como expansiones o arrebatos sugeridos por la fuerza emotiva del texto. El pasaje más célebre de la composición es precisamente la copla en la que a través de fuertes disonancias se evoca el sonido de la voz de un cantaor.

Mi vivencia con la obra

La Fantasía Bætica ocupa un lugar destacado dentro de mi repertorio. He podido interpretarla en varios conciertos siendo especialmente emocionantes los que ofrecí en octubre de 2019 en el marco del homenaje a Manuel de Falla en el 80 aniversario de su llegada a Argentina organizados por la Fundación Pro Arte Córdoba de este país. Para estos recitales preparé un programa en el que también incluí las Pièces espagnoles y obras de autores que tuvieron una estrecha relación con él, como Claude Debussy  (1862-1918),  Isaac Albéniz y Enrique Granados.

Entre los escenarios en los que se llevó a cabo este evento se encuentran el Teatro del Libertador General San Martín y la casa donde vivió el maestro durante su estancia en Alta Gracia, hoy convertida en la Casa-Museo Manuel de Falla. Allí se conservan numerosos enseres y objetos personales del autor como su piano Eavestaff —que todavía conserva un entrañable sonido y donde toqué algunos compases de la Fantasía— y el lápiz consumido con el que probablemente escribió sus últimas notas antes de morir.

Esta pieza me ha hecho entender la música española desde un punto de vista totalmente diferente al que estaba acostumbrado. Cuanto más la he interpretado, más he podido valorar su extraordinaria riqueza. Contiene numerosos contrastes dinámicos —como se aprecia en los primeros compases donde se combinan fortissimo y pianissimo— de articulación — desde el staccatissimo para evocar el punteado de la guitarra hasta el lirismo del intermezzo—, pero sobre todo contrastes de carácter, donde la aspereza de las disonancias de la copla del cante jondo se combinan con la intimidad de la sección central. Sin duda, es una obra con una escritura novedosa y original que sobrecoge e impresiona al oyente de la primera a la última nota.

Ediciones de la partitura

La Fantasía Bætica fue publicada por Chester Music Limited, en 1922, como un trabajo colaborativo entre el compositor y el editor. El manuscrito se encuentra en la British Library de Londres con la referencia Music Loan 75.22 y tiene 25 páginas. El borrador del trabajo inicial está depositado en la Fundación Archivo Manuel de Falla de Granada, que visité en diciembre de 2019. Elena García de Paredes, sobrina nieta del maestro y directora de esta entidad, muy amablemente me lo mostró y fue el primer contacto que tuve con un documento original del autor, lo que causó en mí un gran impacto.

En 1950 Chester Music llevó a cabo una revisión que dio lugar a una segunda edición, con algunas modificaciones respecto a la primera. Al consultar y comparar el manuscrito con estas dos impresiones es evidente que existen diferencias significativas, especialmente de tipo armónico, como muy bien ha resaltado el pianista Manuel Carra (1931) en su interesante estudio “Problemas de texto en la Fantasía Baetica de M. de Falla”, publicado por la revista Quodlibet en 2006

En consecuencia, sería necesario publicar una nueva revisión de la partitura que tuviera como fuente principal el manuscrito para, de esta manera, subsanar los errores que aparecen en las ediciones publicadas en 1922 y 1950.

Historial fonográfico

El primer registro sonoro data de 1923. Fue realizado por Mark Hambourg (1879-1960), célebre pianista alemán del que se sabe que tenía amistad con Falla. No está comprobado, sin embargo, si hubo colaboración directa entre ambos en el proceso de grabación. Se trata de una versión muy libre y original de la partitura, quizás marcada por la estética interpretativa de principios de siglo. A partir de la década de los sesenta, grandes pianistas de renombre internacional como Esteban Sánchez, Alicia de Larrocha, Nikita Magaloff, Eduardo del Pueyo, Ricardo Requejo, Gonzalo Soriano, Joaquín Achúcarro y de forma más reciente, Gustavo Díaz-Jerez y Nelson Goerner, han publicado sus interpretaciones con la calidad pianística que merece.

Esperemos que en el futuro podamos contar con versiones que aporten nuevas ideas musicales y sonoridades, para seguir profundizando en esta gran obra maestra del piano español.


Bibliografía

De Persia, Jorge. Los últimos años de Manuel de Falla. Madrid: Sociedad General de Autores; México: Fondo de Cultura Económica S.A. 1993.

Falla, Manuel de. “Manuel de Falla. El cante jondo. Análisis de los elementos musicales”. En Manuel de Falla: Escritos sobre música y músicos y notas de Federico Sopeña. Madrid: Editorial Espasa Calpe S.A. 1950.

Franco, Enrique. Manuel de Falla y su obra. Madrid: Publicaciones Españolas, 1976.

Iglesias, Antonio. “Fantasía Bætica”. En Manuel de Falla (su obra para piano) y “Noches en los jardines de España. Madrid: Manuel de Falla Ediciones y Editorial Alpuerto, 2001.

Pérez Gutiérrez, Mariano. Falla y Turina a través de su epistolario. Madrid: Editorial Alpuerto, 1982.

Sagardía, Ángel. Vida y obra de Manuel de Falla. Madrid: Escelicer, 1967.

Soy pianista, he ofrecido conciertos en diversos escenarios de Europa y Latinoamerica entre los que se encuentran el Wigmore Hall de Londres, el Palau de la Música Catalana, el Auditorio Nacional de Música de Madrid, Teatro Real o el Palau de Música de Valencia. He sido galardonado junto al Trío Ramales en certámenes como el “Primer Palau”, el “Concurso Internacional de Música de Cámara Antón García Abril”, el “Concurso Internacional de Música de Cámara Ecoparque de Trasmiera” y el “Piano Meeting de Ourense”. Hasta el momento me he formado en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, la Escuela Superior de Música Reina Sofía y el Royal College of Music. Andrés Navarro Comas

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